Las pérdidas de calor que sufre una tubería dependen de su diámetro exterior y de su espesor, del material con el que está fabricada, de su instalación (empotrada o aérea), de si lleva funda de corrugado o aislamiento, y de la diferencia de temperatura entre el ambiente y el fluido que conduce. Cuando una tubería está empotrada en un cerramiento, sus pérdidas de calor dependen también de los materiales de las distintas capas que componen dicho cerramiento. El gráfico siguiente muestra las pérdidas de calor que sufren las tuberías de polietileno reticulado de la Serie 5.
En general podemos concluir que su bajo coeficiente de conductividad térmica (0,35 W/mºC) proporciona un ahorro energético al reducir las pérdidas de calor. Consecuencia de su bajo coeficiente de conductividad térmica es que las condensaciones habituales en las tuberías de cobre se producen con mucha dificultad en las tuberías de polietileno reticulado BARBI.