Vidrio sometido a un proceso térmico de templado, lo cual le confiere un aumento destacable de su resistencia mecánica y térmica sin que sus propiedades luminosas o energéticas se vean afectadas. En caso de rotura, se fragmenta en trozos muy pequeños, reduciendo al máximo el riesgo de heridas y daños materiales de personas y bienes, por lo que es considerado un vidrio de seguridad. (ver UNE-EN 12150).